LOS FANTASMAS DEL SEÑOR PERFECTO

Los fantasmas del señor Perfecto

Editorial: am estudios

Páginas: 83 páginas

Precio: 6 €

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La obra mantiene una división externa de un prólogo, unos preceptos y once relatos, lo que propicia una segmentación clara. Dentro de estos últimos, no se sigue ningún orden concreto y tampoco es indispensable que se haga, puesto que son independientes entre sí y, por lo tanto, comprensibles de forma individual.

Un conjunto de relatos interesantes, precisamente, tanto por su variedad temática como estilística. Pero que, al mismo tiempo, lanzan una serie de ideas al lector, pidiéndole un leve esfuerzo a la hora de interpretar lo que se le está contando, que lo llevan a una reflexión más profunda. Es decir, no es un enunciado plano que adoctrina sobre las verdades y mentiras, sino unos textos que reclaman atención y que en ese proceso de comprensión mueven al receptor hacia una abstracción individual sobre temas de una realidad común.

Tras un prólogo explicativo, donde aclara la intención de poner en evidencia las carencias de la democracia, y un listado de preceptos, se van desgranando hasta un total de once relatos cortos —El sátrapa, La igualdad demócrata, Inseminación artificial, El zángano rebelde, El zombi dadivoso, Holocausto social, ConBento, El nervio pudendo, Coto de caza, ∀∃ 1∅∈ 0/⇔∀Σα ±Σβ _ 1+1 ≠ 2⇔ 1⊄∅ , El arte de la paz-y-ciencia—, cada uno con una temática distinta, aunque algunos de sus puntos converjan. Así, se tratan temas como la falta de justicia en la ley y en su imposición como sucede en El sátrapa y en ∀∃ 1∅∈ 0/⇔∀Σα ±Σβ _ 1+1 ≠ 2⇔ 1⊄∅ , las ironías del destino en ConBento, la vulnerabilidad de la mente ante los estímulos externos que suelen rozar el acoso en Coto de Caza, la necesidad de profesar una fe casi ciega en la magia o en la belleza en El nervio pudendo, la certeza de que nadie es omnipotente ni imprescindible en El zángano rebelde, la inmisericordia del tiempo y las historias que forjan arrugas en rostros abandonados con la historia de las dos ancianas de Holocausto social, así como la soledad y la muerte convertidos en factores comunes dentro del universo que nos ha tocado habitar, entre otros.

Esta serie de relatos breves trata de recoger, bajo la perspectiva del autor, una crítica figurada de las carencias que posee la doctrina

Cuando en el 2003 terminé de escribir esta serie de relatos, después de la secuencia de unos aconticiemientos cercanos y, por supuesto, después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, pensaba que el ser humano había tocado fondo, que nos percataríamos de la necesidad imperiosa de soñar un nuevo mundo. Hoy, diez años después, me aferro a la frase de Protágoras:

El ser humano es la medida de todas las cosas

El cambio ya ha empezado, aunque aún queda mucho por hacer, y es muy probable que no los veamos, pero mi herencia, por supuesto, será una contribución a ese cambio. Quizás sin ser visto, pero no lo necesito, porque estoy seguro que he pasado. Sólo me basta una buena acción anónima que beneficie a alguien y se extienda como un virus contagioso.

Somos capaces de imaginar un mundo mejor, somos capaces de comprometernos, de ser solidarios, condescendientes y generosos, somos capaces de reeducarnos y despojarnos de los vicios incrustrados. Somos capaces de volver a soñar.